Lianna, eligió la vida después de ser violada a los 12 años: ‘no me arrepiento, mi hija me regresó a la vida’

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Fue brutalmente abusada a los 12 años. Quedó embarazada y le recomendaron abortar. Se abrió a la vida, pero cruzó el infierno. Hoy es eternamente grata con su hija porque reconoce que, en realidad, aquella bebé le regresó a la vida.

Washington | 3 de febrero de 2015 |  Lianna Rebolledo tenia tan sólo 12 años cuando, caminando cerca de su casa en la Ciudad de México, fue súbitamente secuestrada por dos hombres y brutalmente violada. Los agresores dejaron a la joven casi muerta, con el rostro y cuello horriblemente desfigurados. Lo que ellos no sabían es que también habían dejado en Lianna una nueva vida comenzando en su interior.

“Fue muy violento. Honestamente, pensé que me irían a matar”, dijo al portal LifeSiteNews durante uma vídeo-entrevista en Washington, D. C., la semana pasada.

Un médico le dijo a Lianna que no necesitaba vivir con las consecuencias del estupro. No tenía porque apegarse a algo que le recordaría constantemente aquella noche terrible, le dijeron. Le garantizaron que el aborto era un ‘derecho’ suyo.

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Lianna e sua filha

Pero Lianna preguntó al médico si el aborto la ayudaría a olvidar la violación y a aliviar el dolor y el sufrimiento. Cuando le contestó que ‘no’, entendió que acabar con la vida del bebé, de hecho, no beneficiaría a nadie.

“Si el aborto no me curaría nada, no tenía sentido [recurrier a él]”, explica.

“Yo sabía perfectamente que tenía a alguien dentro de mi cuerpo. Jamás pensé en quién era el padre biológico. Ella era mi niña. Estaba dentro de mi. Tan sólo el hecho de saber que ella me necesitaba, y yo a ella, me hizo querer trabajar, conseguir un empleo [para sustentarla]”, dice.

La violación transformó la vida de Lianna en un verdadero infierno. No conseguía dejar de sentirse sucia, no importaba cuantas veces se bañara. La idea de suicidio parecía ofrecer a la joven muchacha una liberación instantánea a tanta tristeza, pero gradualmente comenzó a comprender que tenía que pensar no sólo ella, sino en el futuro de aquella pequeña vida que se estaba desarrollando dentro de su cuerpo.

Al mirar para el pasado, Lianna, hoy con 35 años, comprende que su hija le salvó la vida y la ayudó a recibir la cura que tanto necesitaba.

“En mi caso, dos vias fueron salvadas. Yo salvé la vida de mi hija, pero ella también salvó mi vida”, explica.

Además, Lianna ve que su vida después del estupro ganó un propósito y un sentido precisamente por causa de su hija, que hoy tiene 23 años y recientemente se graduó de un curso universitario.

“Fue realmente difícil, pero el simple hecho de ver aquella personita diciéndome lo feliz que era por yo haberle dado la vida… cuándo ella me dijo eso – y tenía apenas 4 años cuando dijo: ‘Mami, gracias por darme la vida’ – percibí que en realidad fue ella quién me había dado la vida de vuelta”.

“Ella siempre estuvo disponible para mi. Es la única persona que me mostró un verdadero amor, y siempre le seré grata”, explica.

Lianna no consigue imaginar la vida sin su hija. Asombrosamente, afirma que pasaría de nuevo por toda la humillación, dolor y sufrimiento, si eso fuera necesario para conocer y amar a su hija.

“Aunque [la violación] haya sido um momento muy difícil, si tuviera que pasar por todo [otra vez] sólo para conocer y amar a mi hija, yo lo haría”.

Actualmente Lianna radica en Los Angeles, Califórnia, donde dirige Loving Life, una organización sin fines de lucro que ayuda a mujeres embarazadas que han sido violadas. También es una conferencista provida internacional que divulga el mensaje de que toda vida, no importa como haya iniciado, es digna de amor.

– Notifam