Kasper: ‘Espero una mayoría en favor de la comunión de los divorciados en nueva unión civil’

Cardenal Walter Kasper

En entrevista a una agencia de la Conferencia Episcopal Italiana el cardenal Walter Kasper dijo esperar una amplia mayoría de padres sinodales apoyando la comunión a divorciados ‘que se han vuelto a casar’. Y advierte; ‘espero que la mayoría de los presentes esté al lado del Papa en la resolución de los problemas; no es sólo la doctrina abstracta, sino también la vida concreta con la que hay que enfrentarse’.

Vaticano | 23 de octubre de 2015 | En la recta final del sínodo, el cardenal Walter Kasper anunció que espera una “amplia mayoría” de padres sinodales apoyando la propuesta alemana que pide se permita el acceso a la comunión eucarística de los fieles divorciados que “se han vuelto a casar”.

“Espero una apertura, una mayoría en favor de la comunión para los divorciados vueltos a casar”, dijo al Servicio de Información Religiosa (SIR), agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana. La entrevista fue publicada el 19 de octubre pasado, día en que se abría la discusión del capítulo tercero y último del instrumento laboris, donde se aborda tal asunto en los ítems 120 a 125.

Originalmente, en el Sínodo de 2014, la mayoría de los padres sinodales votó para excluir de la Relación final del Sínodo dos párrafos (los número 52 y 53) que registraban las posiciones encontradas de los participantes sobre el tema y proponían, como una posibilidad a ser discutida, la comunión a divorciados “vueltos a casar”. La votación fue de 104 votos para excluir el párrafo 52, contra 74 para mantenerlo; y de 112 para excluir el párrafo 53, contra 64 votos para mantenerlo.

Sin embargo, al final de la asamblea episcopal, el Papa Francisco decidió que éstos, y otros párrafos excluídos que abordaban asuntos polémicos como la homosexualidad, quedaran integrados en la Relación Final del Sínodo, y por tanto, que entraran de nuevo en la agenda de discusiones, ahora para la reunión de 2015.

En los actuales trabajos del Sínodo, que iniciaron el pasado 3 de octubre y concluyen mañana, la propuesta ha generado un debate intenso y ha dividido la opinión de los padres sinodales, según puede desprenderse los informes presentados antier por los 13 ‘círculos menores’ que discuten el instrumento laboris.

Es prácticamente cierto que algunas propuestas para posibilitar la comunión a divorciaos “vueltos a casar” están en el borrador del documento final que los padres sinodales tienen ya en manos y que votarán mañana.

La ‘propuesta Kasper’ no es nueva. La Conferencia Episcopal Alemana (CEA) había realizado diversas presiones ante la Santa Sede, que se cristalizaron formalmente en una carta dirigida al Papa Juan Pablo II en 1993. La respuesta del Pontífice fue la Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la Comunión eucarística por parte de fieles divorciados vueltos a casarpublicada en septiembre de 1994 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, y luego, la Declaración sobre la admisibilidad a la santa Comunión de los divorciados vueltos a casar, del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, publicada en junio de 2000. En ambas se niega la posibilidad del acceso a la comunión.

Este año, la propuesta fue re-apresentada formalmente en el aula sinodal por el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (CEA) y miembro del grupo de nueve cardenales (C-9) que asesoran de forma más de cercana al Papa en los procesos de renovación de la Curia.

En el discurso, el purpurado presentó las que considera son las ‘claves teológicas’ que el Concilio Vaticano II ofrecería para dar respuesta al acceso a los sacramentos de los divorciados ‘vueltos a casar’. Afirmó que la Iglesia tiene la misión de curar a los que han fracasado en su matrimonio y en sus relaciones y dijo que se debería respetar más la conciencia de los cónyuges y no centrar la ‘sacramentalidad’ del matrimonio ‘sólo’ en la indisolubilidad.

Y en el último párrafo de su intervención dijo: “deberíamos considerar seriamente la posibilidad – basados en cada caso particular y no de manera general – de permitir a los fieles divorciados que tienen un nuevo matrimonio civil recibir los sacramentos de la Confesión y la Comunión, cuando: la vida en común en el matrimonio canónicamente válido ha fracasado definitivamente y no puede ser declarado nulo, las obligaciones con para con este matrimonio se cumplen, hay remordimiento por la culpa que se tuvo en el final de esa vida en común y existe la voluntad sincera de vivir el segundo matrimonio civil en fe y de criar a los hijos en la fe”.

Ante las dificultades para que la propuesta obtuviera una amplia acogida, los prelados alemanes y los demás obispos que les siguen colocaron en marcha un ‘plan b‘. En una de las entrevistas colectivas organizadas diariamente por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el abad Jeremias Schröder, presidente de la Congregación de Santa Otilia, afirmó que la mayoría de los padres sinodales concordaría en permitir que las diversas regiones eclesiales establezcan sus propias maneras de lidiar con asuntos polémicos como “la aceptación social de la homosexualidad” o “la comunión a personas que se han divorciado y vuelto a casar”.

Varios prelados han contestado tanto la ‘propuesta kasper‘ como el ‘plan b‘ de la Conferencia Episcopal Alemana.En una entrevista reciente, el cardenal Francis Arizne, ex prefecto de la Congregación para el Culto Divino, dijo a LifeSiteNews que las personas que viven en una situación clara de pecado objetivo no pueden acercarse al sacramento de la eucaristía, ni aún cuándo su conciencia no les ‘acusa’. La mejor manera de ayudar a una persona en esta situación es “ayudarla, con la verdad y caridad, a comprender la situación en que se encontra. No basta dejarla sola con su conciencia”, explicó.

También valoró que dejar que las conferencias episcopales decidan su propio camino en temas de fe y moral es imposible. “En materia de fe y moral, la Iglesia Católica es conocida por su unidad, una unidad que no fue inventada por el Vaticano, no fue inventada por teólogos. Fue el proprio Cristo que dijo: ‘Enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes’ (Mt 28, 20). Por tanto, no tenemos el poder para mudar [lo que la Sagrada Escritura nos enseña]. Por ejemplo, San Pablo afirma que aquellos que reciben la Sagrada Comunión deberían examinarse, porque quien la recibe de forma indigna, recibe su propria condenación (cf. I Cor 11, 27-29). Eso es la Sagrada Escritura. Eso no puede estar sujeto a una votación por parte de las conferencias episcopales, ni siquiera en fronteras continentales”.

Kasper reconoció en su entrevista a la SIR que “es probable que para [integrar la comunión a divorciados vueltos a casar’ en] un documento final se necesite un poco más e tiempo, pero espero que el Papa diga ya algo al final de los trabajos, después de haber recibido todas las relaciones”.

Y advirtió, “espero que la mayoría de los presentes esté al lado del Papa en la resolución de los problemas; no es sólo la doctrina abstracta, sino también la vida concreta con la que hay que enfrentarse”.

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