Editorial: Un año después, el éxito de Boko Haram deja a los EUA con las manos sucias de sangre

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Un breve histórico de la recistencia del gobierno Obama a ayudar a Nigeria en su lucha contra el terrorismo.

Ottawa | 20 de Abril de 2015 | Hace un año, el mundo quedó impactado con el terrible secuestro de 276 estudiantes de Nigeria por Boko Haram, organización terrorista ligada al Estado Islámico (ISIS). Sin embargo, en vez de ayudar a Nigeria a luchar contra esa amenaza, el gobierno de Barack Obama negó ayuda militar y apoyo de inteligencia, decretando – además – sanciones económicas y políticas al país.

De acuerdo con líderes militares, políticos y religiosos de Nigeria, la inercia de los Estados Unidos (EUA) es producto de la oposición al ‘Same Sex Marriage Prohibition Act‘, legislación local promulgada en 2014 que prohíbe el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo. Esto fue confirmado recientemente por un congresista estadounidense y por las propias acciones del gobierno Obama.

Los obispos católicos de Nigeria fueron probablemente quienes más se manifestaron contra ese vergonzoso episodio de la política externa de los EUA. De acuerdo con ellos, el gobierno Obama exigió que Nigeria aceptara el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo como condición para dispensarle ayuda contra Boko Haram.

Los obispos católicos no están solos en sus reclamos. El ex congresista estadounidense Steve Stockman, representante por Texas, formó parte de una delegación parlamentaria de los EUA enviada a Nigeria el año pasado para investigar el secuestro de las estudiantes.

En una reciente entrevista, Stockman confirmó que, en cuanto estuvo en Nigeria, un militar estadounidense de alta patente le dijo que la inteligencia del ejercito contaba con informaciones que podría ayudar al ejercitó nigeriano a ‘aplastar’ al grupo terrorista Boko Haram. Con todo, el gobierno Obama prohibió que esas informaciones fueran compartidas en razón del no reconocimiento local a los llamados ‘derechos gais’.

El Coronel del Ejercito Steve Warren, portavoz del Pentágono, confirmó la declaración de Stockman. Warren contó en mayo de 2014 al site Military.com que los EUA se negaron a compartir con el gobierno del presidente Goodluck Jonathan informaciones de inteligencia que ayudarían a encontrar a las estudiantes raptadas.

En septiembre de 2014, el periódico This Day conversó con un oficial del ejercito nigeriano que reveló que el gobierno estadounidense, además de haberse negado a venderles helicópteros especializados que facilitarían las operaciones contra Boko Haram, también impidió que Israel se los vendiera a Nigeria.

Esa información fue confirmada por el professor Adebowale Adefuye, embajador de Nigeria en los EUA. El funcionario dijo al Council on Foreign Relations que “el gobierno norteamericano, hasta ahora, se ha negado a atender el pedido de Nigeria para la compra de equipo letal que podría derrumbar a los terroristas en poco tiempo”.

La ideología del gobierno Obama también tuvo efectos devastadores en la economía nigeriana. Tres meses después del secuestro e las muchachas y en medio de un brote de ébola, los EUA pararon de comprar petróleo a Nigéria. En contrapartida, no hubo ninguna sanción similar contra naciones en las que sus líderes atentan atrozmente contra los derechos humanos, como Arabia Saudita y Venezuela.

Esas políticas y medidas del gobierno Obama no son novedad. En realidad, los EUA han presionado a Nigéria desde 2011, año en que el senado nigeriano aprobó el ‘Same Sex Marriage Prohibition Act’, promulgado el año pasado. La ley, además de prohibir las uniones homosexuales (‘matrimonios’ o ‘uniones civiles), tornó ilegales a los grupos de activistas gais y las manifestaciones públicas de intimidad sexual entre personas del mismo sexo.

En aquella ocasión, las naciones occidentales amenazaron con cortar todo tipo de ayuda externa a la nación, incluso, asistencia médica. A pesar de esto, los legisladores nigerianos declararon que su moralidad no estaba en venta, y el senado aprobó el proyecto de ley.

El presidente Obama emitió el 6 de diciembre de ese año un memorándum presidencial ordenando a “todas las agencias federales envueltas en cuestiones internacionales garantizar que la diplomacia y ayuda externa de los Estados Unidos promuevan y protejan los derechos humanos de las personas LGBT”.

Por fin, cuando el presidente Jonathan aprobó la ley el 13 de enero de 2014, el secretario de Estado de EUA, John Kerry, hizo una declaración denunciando a Nigeria por comportarse de forma “inconsistente” con sus “obligaciones legales internacionales” y por minar “las reformas democráticas y la protección a los derechos humanos aseguradas en su constitución e 1999”.

La animadversión de Obama para con gobierno de Goodluck Jonathan se manifestó también de otras maneras. El hombre que dirigió dos exitosas campañas presidenciales de Obama, David Axelrod, apoyó al general y ex-dictador Muhammadu Buhari en las últimas elecciones presidenciales, en las que obtuvo la victoria sobre Jonathan.

Los estadounidenses deberían quedar abismados con la resistencia del gobierno Obama en apoyar a Nigeria en su lucha de defensa contra Boko Haram por causa de una agenda política. Como explicó el obispo nigeriano Emmanuel Badejo, aún cuando los políticos estadounidenses disconcorden de la cultura y la moral nigerianas, esas diferencias no justifican que el pueblo de esa nación sea dejado a su propia suerte, ni que merezca ser raptado, violado y masacrado por millares de personas de Boko Haram.

NotiFam