Científicos recomiendan tratamiento psiquiátrico para los que piensan que la homosexualidad no esta bien

Bandera_Gay,_Dia_del_Orgullo_Gay,_Madrid

Este verano, la Corte Suprema de los Estados Unidos redefinió el matrimonio brindándole una gran victoria al movimiento homosexual: “igualdad” y reconocimiento pleno del gobierno. Habiendo logrado ese objetivo, el movimiento homosexual ahora puede centrarse en su objetivo final: silenciar a aquellos que no están de acuerdo.

Una estrategia nueva y preocupante ha surgido desde la comunidad científica. En lugar de vilipendiar a los que creen en el matrimonio natural, sugieren algunos investigadores, debemos diagnosticarlos.

Es una inversión irónica. Hace años, la homosexualidad fue incluida en el manual de los trastornos de la Asociación Americana de Psiquiatría. Pero en 1986 ese diagnostico fue retirado, y a renglón seguido se hizo un esfuerzo por parte de los miembros de la Asociación para normalizar la conducta homosexual.

En sólo treinta años, en los Estados Unidos se pasó de considerar la homosexualidad como un trastorno diagnosticable al presente en el que un pastelero puede ser multado por negarse a cocer un pastel para una “boda” homosexual.  Y las cosas aun están empeorandose, pues una nueva investigación publicada en “The Journal of Sexual Medicine”, sugiere que la homofobia, y no la homosexualidad, es el trastorno psicológico.

“Ciencia Viva” informa que los investigadores de la Universidad de Roma Tor Vergata encuestaron a 560 estudiantes universitarios sobre sus sentimientos acerca de la homosexualidad, y luego los sometieron a una evaluación psiquiátrica.

Los participantes que exhibieron lo que los investigadores llaman “los estilos de apego saludables” tendían a mostrar menos animadversión hacia los homosexuales. También demostraron tener “mecanismos de supervivencia más maduros” en “situaciones de miedo o desagradables”, y en general se mostraban menos enojados. Pero los que sentían la mayor animadversión hacia los homosexuales supuestamente también mostraban una serie de señales de alerta, como por ejemplo la incapacidad de confiar en los demás, el comportamiento pasivo-agresivo, y la negación de la realidad.

El investigador principal, Emmanuele Jannini concluyó: “Después de debatir durante siglos si la homosexualidad debe ser considerada una enfermedad, por primera vez, hemos demostrado que la verdadera enfermedad que debe curarse es la homofobia.”

Claro esta que esto era carne roja para los sitios web progresistas y los medios de prensa, que con mucho gusto pregonaron los resultados.

No puedo dejar de pensar en el ensayo escalofriante y profético de CS Lewis titulado “La Teoría Humanitaria del Castigo.”  Lewis postula que la persecución, en el futuro, tomaría menos la forma de brutalidad autoritaria, y más la de la terapia: “… ciertas escuelas de la psicología ya consideran a la religión como una neurosis “, escribió. “Cuando esta neurosis en particular, se convierte en un inconveniente para el gobierno, que impedirá que el gobierno proceda a ‘curarlo’,” con la re-educación obligatoria u otras formas de tratamiento?

La disposición de Jannini a etiquetar la homofobia como “la verdadera enfermedad que se debe curar” muestra lo rápido que nos estamos moviendo hasta este resultado.  Pero podemos responder: En primer lugar, hay un montón de problemas con la forma en que se está analizando este estudio, incluso por sus autores.  Por ejemplo, debe sorprendernos que aquellos que muestran animosidad hacia la gente en general también muestran animosidad hacia los homosexuales? Rasgos psicológicos negativos probablemente no discriminan por motivos de orientación sexual.

En segundo lugar, y más importante aún, una “fobia” es “un miedo irracional y debilitante” de algo, y los cristianos no se sienten de esta manera sobre los que se identifican como gay, o ciertamente no deberían. La nuestra es una postura racional basada en la prosperidad humana y el orden creado por Dios, no un “animus irracional.” Es totalmente posible oponerse al pecado, negarse a justificarlo, y todavía amar a los que están atrapados en el.  De hecho, eso es lo que Jesús nos mandó a hacer.

Así que no, no necesitamos un chequeo del cuello para arriba por creer lo que los cristianos siempre hemos creído. Y no importa lo loco que le suene a algunas personas, tenemos que señalar la verdadera enfermedad, y su única cura.

Reproducido con permiso del Break Point.