Científicos afirman que anticonceptivos hormonales pueden provocar alteraciones en el comportamiento… con consecuencias para la sociedad

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Un artículo publicado en agosto del año pasado en Frontiers está causando revuelo. El texto elaborado por dos neurosicólogos austríacos evidencia la correlación entre consumo de anticonceptivos orales y cambios cognitivos y de comportamiento. Y cuestionan: ‘¿Porqué en cinco décadas no hemos investigado con seriedad los efectos de los anticonceptivos hormonales en el cerebro?’

Por KIRSTEN ANDERSEN | Washington | 5 de marzo de 2015 | Un artículo en la publicación científica Frontiers está causando alarma al divulgar los posibles efectos de los anticonceptivos hormonales en el cerebro humano, sugiriendo que pueden ser mucho más profundos de lo que hasta hoy se pensaba y convocando a la comunidad científica a realizar más investigaciones en esa área.

“Los anticonceptivos hormonales están en el mercado hace más de 50 años y son usados por 100 millones de mujeres en todo el mundo,” constatan Belinda A. Pletzer y Hubert H. Kerschbaum, neurosicólogos austríacos de la Universidad Paris-Lodron, en Salzburgo.

En el artículo de su autoría, denominado ‘50 años de contracepción hormonal: tiempo suficiente para descubrir lo que hace a nuestro cerebro‘, subrayan que “mientras esteroides endógenos han sido asociados, de forma convincente, a alteraciones en la estructura, función y desempeño cognitivo del cerebro, los efectos de los esteroides sintéticos contenidos en los anticonceptivos hormonales no han sido suficientemente estudiados”.

Basados en los pocos datos científicos existentes y monitorando cambios neurológicos y comportamentales en usuarios de anticonceptivos hormonales, los autores afirman que “esteroides sintéticos pueden acarrear efectos masculinizantes, así como feminizantes, en el cerebro y en el comportamiento”.

“Concluímos que hay una gran necesidad de más estudios sistemáticos, especialmente sobre los cambios estructurales, funcionales y cognitivos en el cerebro, provocados por el uso de anticonceptivos hormonales”, escriben Pletzer y Kerschbaum.

“Cambios en la estructura y en la química cerebral provocan mudanzas en la cognición, en la emoción y en la personalidad, y, consecuentemente, en comportamientos observables”, apuntan los dos neurosicólogos. “Si una mayoría de mujeres hace uso de anticonceptivos hormonales, tales cambios comportamentales pueden causar una alteración en la dinámica social. Como la píldora es el principal instrumento de control poblacional es necesario descubrir lo que en realidad le hace a nuestro cerebro”.

En su artículo, Pletzer y Kerschbaum llaman la anticoncepción hormonal ‘experimento global’ y observan que, en tanto la ingestión de esteroides y hormonas por parte de atletas es considerado ‘doping’ y condenado por la sociedad, cuando mujeres o muchachas que desean reducir el riesgo de un embarazo hacen lo mismo, tal comportamiento no es sólo tolerado sino también estimulado, incluso en chicas cada vez más jóvenes, aunque no se cuente con datos científicos sobre qué tan seguro es tomarlos.

“Adolescentes comienzan a ingerir anticonceptivos hormonales cada vez a más temprana edad, muchas veces poco después del inicio de la pubertad”, indican. “Sin embargo, la mayoría de las investigaciones sobre la acción de esteroides en el cerebro se concentran solo en la terapia de reposición hormonal pós-menopausia”.

Una preocupación especial de Pletzer y Kershbaum es el hecho de que la mayoría de los estudios neurológicos que se realizan en la actualidad no lleva en cuenta si las mujeres usan métodos hormonales de contracepción.

“Tradicionalmente, la investigación médica, así como la sicológica, colocaba su foco en participantes del sexo masculino, porque se sospechaba que las fluctuaciones hormonales a lo largo del ciclo menstrual afectaban los resultados; y estaba, de hecho, cierta,” escriben. “Hoy, un gran número de mujeres participa de estudos científicos; y, aunque los participantes que usan medicamentos sean excluídos, los estudios difícilmente restringen a usuarias de anticonceptivos hormonales”.

Después de analizar los datos disponibles sobre el impacto cognitivo de los anticonceptivos hormonales, los científicos encontraron indícios de que tales drogas alteran fundamentalmente la manera como las mujeres procesan y reaccionan a la información. Citando una serie de estudios que muestran diferencias en la comunicación verbal, memoria, recuerdos emocionales y aún en la elección de pareja por parte de usuarias de anticonceptivos, concluyeron que es posible que estas drogas “causen una reorganización estructural en el cerebro”. Observaron también que algunos estudios vincularon la anticoncepción hormonal a trastornos de humor de origen químico como depresión, ansiedad, fatiga, síntomas de neurosis, compulsión y cólera.

Frente a la seriedad de la evidencia revelada con base a una cantidad relativamente pequeña de datos, Pletzer y Kershbaum llaman la atención para la necesidad de impulsar una investigación más exhaustiva de los efectos de los anticonceptivos hormonales en mujeres, especialmente jóvenes, y hacen un apelo a los pesquisadores de todas las áreas de la medicina para que lleven en consideración ésta variable común.

“En primer lugar, concluímos que hay una gran necesidad de estudios complementarios sobre como los anticonceptivos hormonales afectan al cerebro, desde el nivel molecular hasta el comportamental”, escriben. “Por tanto, estudios futuros que pretendan investigar el funcionamento ‘normal’ del cerebro deberán restringir el uso de anticonceptivos hormonales entre los participantes”.

“Como el número de mujeres usando anticonceptivos orales aumenta constantemente, al tiempo de que la edad del uso del primer contraceptivo es cada vez menor, las alteraciones correspondientes en la personalidad y en el comportamiento comunitario implican consecuencias significativas para la sociedad”, concluyen los autores.

Usted puede leer completo el interesante artículo de Pletzer y Kershbaum aqui [en inglés].

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