Adolescente británica de 13 años fue violada por compañero después de una clase de educación sexual

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El juicio a un adolescente galés revela como las clases de sexualidad que tomaba de forma obligatoria en su escuela estimularon el abuso.

Un adolescente de 13 años confesó delante de un tribunal que violó a una muchachita de la misma edad después de que ambos participaron de una serie obligatoria de clases de educación sexual en la escuela donde estudian, en Gwynedd, al noroeste de Gales.

La educación sexual es obligatoria en Reino Unido a partir de los 11 años como parte del currículo nacional de ciencias.

El muchacho que hoy tiene 15 años, admitió que fue autor de la violación en una audiencia de la sección para crímenes de la juventud en la Corte de Dolgellau.

Los magistrados escucharon que después de una de las clases, los dos adolescentes fueron a un área apartada y solitaria para conversar sobre lo que habían aprendido.

El muchacho dice que pregunto a la chica si queria “experimentar sexo”. Aunque la muchacha le dijo repetidas veces que no, el adolescente la obligó a acostarse y la violó. Después – según su relato – le dijo a la víctima: “puedes irte ahora.”

El ataque salió a la luz un año después de haber acontecido (en 2012) cuando una enfermera de la escuela notó que la adolescente parecia perturbada.

La enfermera preguntó a la alumna si algo le preocupaba, después de algunos minutos la muchachita le contó sobre el abuso al que fue sometida después de la clase de educación sexual.

Cuando se inició la investigación policiaca, el muchacho alegó que la víctima había consentido tener la relación sexual, pero después confesó que la había forzado. También dijo que había celebrado su decimotercero aniversario poco tiempo antes de efectuar el crimen.

El juez distrital Andrew Shaw declaró que las opciones de sentencia eran limitadas, porque el caso estaba siendo tratado en el tribunal para jóvenes. Por esa razón, colocó al muchacho en un “programa de programa de rehabilitación” de 12 meses e incluyó su nombre en la lista de abusadores sexuales por 30 meses.

El juez explicó al muchacho que, con base a la ley, ningún menor de dieciséis años puede consentir tener una relación sexual.

“Ella era muy joven y tu no deberías haber hecho lo que hiciste”, dijo el juez, y añadió que, por estar ahora registrado en una lista de abusadores sexuales tendría que “decir a la policía donde vive y donde está durante los próximos dos años y medio”.

Katie Russel, de la organización caritativa Rape Crisis England and Wales, afirmó que evidencias recogidas a partir de relatos personales muestran que la violación e adolescentes es “algo común”.

“Tengo certeza de que el hecho de la violación haber ocurrido enseguida de una una clase de educación sexual genera preocupación en relación a los contenidos y la forma como la escuela educa”, dijo Russel al periódico local South Wales Evening Post.

Añadió que, en su opinión, la solución para éste tipo de mala conducta es “más educación sexual” y, “yo diría que mucho antes de los 13”.

Delante de este panorama paradójico, algunos parlamentares británicos están haciendo presión contra la sexualización de niños y adolescentes.

De acuerdo con un reportaje publicada el el periódico The Independent, el legislador conservador Philip Davies criticó la posición de su colega Diana Johnson, del Partido Laborista, que pide más educación sexual en las escuelas como medida de combate al abuso de adolescentes.

Davies apunta que la educación sexual obligatoria en las escuelas es más una causa del problema que una solución pues genera el efecto contrario al deseado. “Deberíamos tener menos educación sexual (en las escuelas), o lo que es mejor, (las instituciones educativas) no beberían impartir ningún tipo de educación sexual”.

Al início de éste año, una investigación hecha con adolescentes británicos, realizada por el Institute of Public Policy Research (IPPR), descubrió que la mayoría de los muchachos y muchachas apuntaron que la educación sexual que reciben frecuentemente presenta la promiscuidad como algo normal, y ejerce presión adicional sobre ellos para que se tornem sexualmente activos antes del momento adecuado.

Muchos de los adolescentes criticaron las clases de sexualidad que recibieron en la escuela porque no hacían lo suficiente para desestimular la vida sexual activa a esa ada.

Una joven de 18 años respondió a una pregunta sobre su experiencia con las clases de sexualidad así: “Siempre me sentí presionada por los profesores, pues decían que ‘el hacer el sexo es normal, sólo háganlo de forma segura’, cuando en realidad yo no estaba interesada en tener relaciones sexuales en aquel momento y estaba feliz de esperar a la persona que yo juzgara adecuada”.

“Yo no creo que el ‘hacer sexo’ debería ser enseñado como ‘la norma’. Creo que las personas deberían sentirse confortables y los profesores deberían decir: ‘deberías esperar, la ley estabelece la edad mínima de 16 años, no te sientas presionada’.”

Algunos adolescentes también respondieron que el fácil acceso a la pornografía online ejerce una presión sobre ellos para que imiten lo que la pornografía retrata.

“Esa nueva pesquisa muestra que las pornografía tiene una amplia difusión entre los adolescentes y que las chicas en particular tienen plena consciencia de lo prejudiciales que pueden ser”, afirmó Dalia Ben-Galim, directora asociada del IPPR.