Imagínese si los bebés abortados fuesen declarados mártires

John-Henry Westen, Editor de Lifesitenews

ROMA, 09 de mayo 2011 (Notifam) – El año pasado, sentado en una mesa para una cena en Roma, durante la conferencia de oración de Human Life International, donde dicté una charla, me vi confrontado con el concepto de que Iglesia Católica declarase mártires a los bebés abortados. Teniéndole aprecio a un buen debate teológico, yo sugerí cortésmente que ello no es posible, dado que los bebés abortados no han sido bautizados, ni tampoco poseen una voluntad libre para el ofrecimiento de sus vidas.

La respuesta fue intrigante, dado que superaba, como mínimo, esos contrapuntos. “Ellos serían iguales a los Santos Inocentes”, se me dijo: los bebés que murieron en el tiempo de Cristo cuando María y José huyeron con el bebé Jesús, escapando de la terrible orden de Herodes de matar a todos los niños menores de dos años de edad.

El Rey Herodes procuró la eliminación del Rey de Reyes, dijo Patrick Kelly, también conocido por su nombre religioso de David Mary Joseph. Él habló del gran potencial para la sanación de las madres y los padres que han abortado a sus hijos, de poder quedar liberados de su culpabilidad, al saber que sus hijos abortados se encuentran en los brazos amorosos de Dios. También él comentó sobre el gran poder intercesor de este verdadero ejército de innumerables almas de los bebés que mueren en los vientres de sus madres.

A pesar de lo interesante que fue esa discusión, probablemente yo la hubiese olvidado, de no haber sido porque una señora me mencionó el mismo tema, mientras yo me iba en autobús hasta un aeropuerto a Roma en ruta a Polonia, donde iba a ser entrevistado por distintos medios de comunicación. De hecho, una vez que llegué a Polonia, me reuní con algunos productores de cine que compartieron conmigo una idea muy similar.

Lech Dokowicz describió su experiencia a modo de un sueño tipo visión, mientras él dormía en un lugar que había sido un centro de aborto. Él estaba allí filmando una película sobre el aborto, y el centro de aborto había sido comprado hacía unos días. Allí, dijo él, se habían estado llevando a cabo los abortos hasta pocos días antes de comenzar la filmación – y antes de dormir allí.

Su sueño se trataba de la construcción de un santuario a los niños abortados, donde cada ladrillo llevaría el nombre de un niño abortado. Las madres que habían abortado, podrían venir a ese lugar, nombrar sus hijos y recibir consejería por parte de una orden religiosa femenina dedicada a esta obra. En su sueño, ello era un lugar de oración y de sanación, y un hogar para las mujeres embarazadas que necesitaran ayuda.

Yo regresé de ese viaje el pasado mes de noviembre. Sin embargo, las ocupaciones diarias y la falta de tiempo no me permitieron redactar esta reflexión hasta ahora. Hoy, sin embargo, en la fecha de la conmemoración católica de ‘La Visitación’, cuando María, ‘la madre de mi Señor’ fue a visitar a su prima Isabel, y los dos niños concebidos – Cristo y San Juan el Bautista – se reconocieron el uno al otro mientras todavía se encontraban en los vientres maternos.

Durante el proceso de mi investigación sobre este asunto, yo aprendí que esto es un tema que ha sido objeto de bastante discusión.

Hace dos años, el Monseñor Charles Pope, un escritor para el diario cibernético de la Arquidiócesis de Washington, Distrito de Columbia, en los Estados Unidos de América, sometió una reflexión impactante sobre este asunto. En la redacción en su diario cibernético para la fecha del 28 de diciembre, la Solemnidad de los Santos Inocentes, el Monseñor Pope se pronunció de la siguiente manera: “Nosotros sabemos que los Santos Inocentes continúan siendo matados en nuestro mundo por medio del aborto”.

Él trazó una conexión entre la orden del faraón para la masacre de los primeros niños nacidos entre los hebreos en Egipto, la masacre de los niños varones por Herodes en el tiempo de Cristo, y la masacre de hoy día de los innumerables inocentes niños concebidos por aborto. El Monseñor Pope comentó que, en cada intervalo, la masacre de los bebés parecía preceder una gran liberación por parte de Dios.

“Cuando Dios prepara una gran liberación, el demonio acecha los bebés”, el dijo. “En nuestros tiempos, en una escala nunca antes vista, el demonio está al acecho de nuestros bebés con una furia y un temor homicida. ¿A qué le teme?  ¿Es que Dios está planeando algo grande en el futuro cercano? ¿Se acerca una gran liberación? ¿Es inminente un gran avance en evangelización y conversión? Sólo podemos especular. Pero los patrones son patrones y las Escrituras tienen un modo de repetir estos patrones y que sean eco durante el transcurso de los siglos”.

Pero, ¿qué ha dicho el Vaticano sobre este concepto? ¿Dónde se puede hallar la teología sobre este asunto?

Pues bien, la respuesta es mixta. Por un lado, el grupo que David representa – la Comunidad de la Divina Inocencia – ha recibido una respuesta negativa en torno al tema, por parte del obispo de Southwark en Londres, Inglaterra, en el Reino Unido. En 2007, en la respuesta dada por la Congregación para la Doctrina de la Fe se aseveró que la petición para la canonización de las víctimas de aborto “es doctrinalmente problemática”.

“Un mártir es una persona que da testimonio de Cristo. Si las víctimas del aborto fuesen a cualificar para el martirio, entonces aparentaría que todas las víctimas de cualquier mal moral deben, de la misma manera, ser considerados como mártires”, según quedó señalado.

Sin embargo, en el mismo año de 2007, el Vaticano publicó el muy esperado estudio de la Comisión Teológica Internacional sobre “La esperanza de salvación para los niños que mueren sin bautismo”, en donde la comisión sugiere que tal esperanza sí existe, lo que incluye a los infantes abortados. En el documento se señala lo siguiente:

“Algunos de los niños que sufren y mueren son víctimas de la violencia. En su caso, teniendo como referencia el ejemplo de los Santos Inocentes, podemos descubrir una analogía con el bautismo de sangre que otorga la salvación. Aunque de un modo inconsciente, los Santos Inocentes sufrieron y murieron por Cristo; sus verdugos trataban de matar al Niño Jesús. Como los que quitaron la vida a los Santos Inocentes estaban motivados por el miedo y el egoísmo, igualmente la vida de los niños de hoy, de manera especial los que están todavía en el seno materno, con frecuencia se encuentra amenazada por el miedo o el egoísmo de otros. En este sentido, se encuentran en solidaridad con los santos Inocentes. Más todavía, se encuentran en una situación de solidaridad con Cristo, que ha dicho: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mateo 25:40) Es vital para la Iglesia proclamar la esperanza y la generosidad que son intrínsecas al Evangelio y esenciales para la protección de la vida”.

Versión del original en inglés:

http://www.lifesitenews.com/news/imagine-if-aborted-babies-were-declared-martyrs1

Traducción del inglés por: Marlene Gillette-Ibern